No es extraño que servicios y productos de Google que, sin importar su grado de adopción, de pronto desaparezcan o sean reemplazados por alguna otra novedad de Google, y es que desde que Google dio a conocer Gmail en Abril del 2004, la empresa ha lanzado distintos servicios y productos que han sido anunciados con bombo y platillo pero que no cubrieron las expectativas ya sea de los usuarios o del mismo Google.

Antes que otra cosa, recordemos lo que fue (o todavía es, al momento de escribir ésta nota) Inbox: “la bandeja de entrada que te ahorra trabajo” y es que cuando recién se anunció a finales de Octubre del 2014 llamó la atención por su estilo limpio y minimalista basado en Material Design, que también fue introducido unos pocos meses antes, pero sobre todo por las funcionalidades que ofrecía en comparación con el cliente de Gmail que, en ese entonces, comenzaba a sentirse arcaico.

The Verge Inbox 2014

Inicialmente Inbox se especializaba en dos cosas: bundles y tareas, lo que le daba un enfoque distinto al paradigma de lo que hasta en ese momento era el correo electrónico. Los bundles, o grupos, apoyaban con encontrar más fácilmente los correos que nos interesaban, algo que venía haciendo Gmail desde la introducción de priority mail y las tabs por tipos de correos, pero estos bundles iban más allá, ya que representaban toda una nueva forma de interactuar con los correos, desde formar galerías de fotos, hasta detectar los correos relacionados con tus próximas vacaciones y ofrecerte información relevante sobre tu vuelo, tu hotel, tu reservación de auto, etc. aunque para lograr esto, Inbox debía analizar el contenido de tus emails, cosa que no fue del agrado de todos por cuestiones de privacidad.

Otro de los puntos en que Inbox era diferente a Gmail, era su enfoque de “tareas” en comparación con el correo tradicional, ya que veía cada correo como una asignación, como algo por hacer, por esa razón los correos se marcaban como “hechos” en lugar de eliminarse (aunque también era posible eliminarlos normalmente) Esto dio lugar a varias funcionalidades con el mismo enfoque, como posponer un correo para una hora o al llegar o salir de un lugar (vía el app de Inbox), “pinear” a la bandeja de entrada para no olvidarlo, por nombrar algunas, y es que este enfoque de “tareas” resultaba muy útil para quienes usaban el correo como un medio de organización de sus deberes, pero para el resto de la gente que lo usaba como un archivo de mensajes, Inbox no era precisamente amigable, por ejemplo el sistema de etiquetado en Gmail se traduciá en bundles en Inbox, y aunque en esencia era lo mismo, la diferencia era que un correo sólo podía pertenecer a un bundle y al hacerlo no se mostraría más en la bandeja de entrada por ser parte ya de un grupo, por lo que si estabas acostumbrado a poner más de una etiqueta a tus correos, tendrías que buscar otra forma de organizarte en Inbox.

No todo en Inbox era malo, algunas funcionalidades bastante útiles se fueron agregando con el paso del tiempo, como ejemplo la función de “Guardar para después” que permitía guardar links para leerlos después, esto desde el app vía el menú de Compartir al elegir Inbox se mostraba la opción de enviar por correo o Save for later, la cual era muy útil si acostumbras guardar noticias, historias, o cualquier página para leerla después, ésta funcionalidad estuvo disponible poco tiempo después en el cliente web, al detectar Inbox web que tenías una URL en tu portapapeles, te mostraba un botón para guardar el link.

Otra de las funcionalidades que destacaron era los recordatorios, aunque estos estaban disponibles también en el servicio de Google Now (ahora Google Assistant) tenían cierta lógica al existir en Inbox, ya que eran una extensión de Snooze until pero en lugar de recordarte sobre un correo, te podía recordar sobre cualquier cosa que pudieras escribir.

Cuando logré obtener una invitación para la beta de Inbox al poco tiempo de su lanzamiento, me impresionó su diseño y lo intuitivo de su interfaz, así que inmediatamente migré de Gmail a Inbox por completo pero al poco tiempo comencé a notar que el arquetipo que significaba Inbox no era a lo que estaba acostumbrado con Gmail, así que lo abandoné por un tiempo hasta que comencé a ver cómo se formaban los bundle con mis correos personales, de trabajo, compras, etc. y decidí darle una oportunidad, pero obligándome a mí mismo a no usar Gmail, y eso hice por casi 3 años, en los que me resultó muy cómodo y útil la organización que hacía Inbox sobre varios temas, recientemente se podía ver el contenido de boletines de noticias como Quora para saber si valían la pena abrirlos o eliminarlos. Desde vistas previas de archivos adjuntos hasta recordatorios de facturas por vencer y seguimiento de mis compras en línea desde el pago hasta el tracking del paquete, Inbox era mi medio principal para organizar mi correo, pero sólo logré que me funcionara cuando cambié mi paradigma de lo que era el correo y comencé a verlo como Inbox quería que lo usáramos: un panel de tareas.

Debo agregar, como anécdota, que Inbox en varias ocasiones me sacó de algún apuro, pero la vez que más me funcionó fue en unas vacaciones en las que compramos boletos de avión sin asientos asignados y debíamos correr para ser de los primeros en llegar al mostrador de la puerta de abordaje para alcanzar lugar, el problema era que faltando 20 minutos para el mismo, las pantallas del aeropuerto aún no mostraban la información detallada, sólo que estaba “A TIEMPO”. Por mera curiosidad abrí Inbox para revisar el bundle de esas vacaciones y noté que me mostraba la información del vuelo, al picar esa tarjeta me mostró el detalle completo, incluyendo Sala y Puerta, con lo que nos dio tiempo de correr de una sala a la otra y ser los primeros en la fila para abordar, Levana podrá corroborarles esta historia.

Inbox ha llegado al final de su vida, un viaje que muchos disfrutamos, muchos olvidaron y muchos otros ni se enteraron, pero un viaje que dejó, como el año viejo, cosas muy buenas, no serán una chiva ni una burra negra, pero sí muchas funcionalidades que probaron ser bastante útiles y lo suficientemente estables para ver la luz en Gmail, una interface limpia que sirvió de base para el más reciente rediseño de su predecesor y finalmente, le deja el legado de que alguna vez existiera un servicio que cambiara la forma de ver y de usar el correo; Ahora Inbox se suma a la extensa lista de servicios que vieron la luz por un momento pero que han pasado a mejor vida como Google Buzz, Wave, Google +, Picasa, Google Pages, entre otros, quienes junto con Inbox fueron parte del vasto playgroud experimental de Google para descubrir qué funciona y qué no.

Gracias Inbox