Hace algunas semanas, Blizzard lanzó el tráiler de una serie de cortos animados llamada Warbringers donde se abordaría el tema de la guerra por Azeroth desde la perspectiva de tres personajes icónicos: Jaina Proudmoore, Sylvanas y Azshara, bajo el lema “La guerra no las quebró, las hizo” donde esperábamos entender su motivación, pero ¿cumplieron con la expectativa?

Comencemos por el hype que generó el tráiler, mucha especulación sobre las escenas que se mostraron en él, pero sobre todo ésta en particular

Teldrassil en Llamas

La gente se preguntaba qué estaba pasando, lo único que podían adivinar era que el Árbol del Mundo, Teldrassil, estaba siendo atacado mientras un héroe miraba tal espectáculo, volveré a este punto más adelante.

El primer corto fue el de Jaina, donde, como ya es costumbre, la animación es simplemente exquisita, esa técnica donde se mezcla el arte, que ha caracterizado a World of Warcraft en muchas ocasiones, con sutiles detalles en movimiento siempre es bien recibida, y esta vez no es la excepción.

A partir de éste punto: SPOILERS

La historia de Jaina es narrada con una canción que nos cuenta sobre su pasado con su padre, a quien en más de una ocasión se ha referido con la frase “debí de haberte escuchado” concluye cambiando a “Te estoy escuchando, padre” mientras que la letra de la canción nos narra, de manera rápida, cómo es que cuando su padre la siguió para salvarla […] se encontró en esa costa ruin un enemigo hostil, los enfrentó con alma y con valor… pero ella no peleó, metiéndonos en el contexto del por qué Jaina recupera el barco de su padre, el Almiránte Daelin Proudmoore, y termina aceptando su voz y su consejo, finalizando con una última frase “Cuidado, estoy aquí”. Si no lo has visto, aquí te lo dejo:

Ahora, llega el turno de Sylvanas, y el contraste es inmediato, mientras que el corto de Jaina, a muchos nos puso la piel de gallina con la mezcla de música, misterio, animación y esa frase final, éste corto opta por una narrativa más plana, donde encontramos a Sylvanas y su ejercito de la Horda terminando de tomar las costas de Darnassus y es cuestionada por una Sentinela herida. Vemos un flashback en el que Sylvanas recuerda cómo defendió su hogar, siendo aún night elf y cuando Arthas toma su alma con ayuda de Frostmourne. Hasta aquí, realmente nada que no sea de conocimiento general, las escenas de su batalla contra el ejercito de los no-muertos de Arthas es tan épica como puede ser, pero lamentablemente no nos cuenta nada que no sepamos.

Debo admitir que, en lo personal, me encantó el momento en que sus lágrimas queman su rostro, dejando su característica marca debajo de los ojos, y hasta ahí, ése momento es el único relevante, pues incluso la elección de animación para el momento en que vemos cómo su alma se separa de su cuerpo y es absorbida por Frostmourne, deja mucho que desear, pierde el ritmo al que nos llevó la batalla con los no-muertos, se siente forzada o simplemente recortada.

Al finalizar su recuerdo, volvemos a la escena con la Sentinela, quien ahora está llorando, a lo que Sylvanas comenta: No llores, pronto te unirás con los seres que amas y ella le contesta

lloro por ti, haz hecho de la vida, tu enemigo y es una guerra que nunca podrás ganar

acto seguido: Sylvanas ordena quemar el Árbol del Mundo. Retomando, ahora sí, el inicio de esta publicación: ¡¿Por qué?! Tanto hype generado por ver el Árbol del Mundo en llamas, tanta especulación, teorías de quién había sido, quién estaba al frente de esa escena, el por qué del ataque, para que al final, todo básicamente se reduzca a “¿No puedo atacar a la vida? Mírame” pues, seamos honestos, no hay otro motivante, otra razón implícita que justifique el ataque al Árbol.

Aunque el ataque sí tiene implicaciones, pues no es cualquier árbol, es el Árbol, y contrasta con lo que había venido haciendo Sylvanas como líder de la Horda y la intención de los líderes de las razas aliadas a la Horda, esto puede romper los lazos y la confianza de básicamente toda la Horda hacia Sylvanas, pues al final del día, la intención de los líderes no es acabar con la Alianza como tal, si no poder vivir en paz, dejar de invadir y buscar mundos, encontrar un lugar al que puedan, definitivamente, llamar hogar.

Ahora bien, comparemos a Jaina con Sylvanas, ambas tienen suficiente poder para, básicamente, iniciar su facción; mientras Jaina ha aislado a su pueblo con magia completamente de la guerra en Azeroth y cuenta con suficiente magia para crear un ejercito o hasta una armada, Sylvanas ha aprendido a incrementar sus filas de forsaken, eso sin contar que tiene (o tenía) bajo su control a las Valquirias, lo que podría dar paso a lo que mucha gente ha esperado que suceda desde hace muchas expansiones: Los Forsaken como una facción independiente, lamentablemente eso implicaría demasiado trabajo en las mecánicas del juego, habría que considerar a los jugadores que son fieles a la Horda y no desearían ser parte de esa nueva facción, y un centenar de detalles a cubrir si eso llegase a suceder, pero bueno, en cuestión de lore, no es tan improbable.

Ya para concluir, en la opinión de un servidor, Blizzard no se empeñó mucho en la historia contada en este episodio, no hubo nada que no sea considerado ya cultura general, y el acto que tuvo más peso, simplemente no tiene una justificación que nos deje satisfechos, pero recordemos que a Blizzard le encanta dejar pequeñas migas de pan para después darnos una gran sorpresa, podríamos estar hablando de influencias demónicas, algún trato/amenaza de un nuevo enemigo, o hasta de actos de los Viejos Dioses o de los Titanes, algo que nos haga decir después “oh, ahora entiendo por qué quemó el Árbol” pero mientras eso sucede sólo nos resta esperar al tercer Warbringer: Azshara.